Mostrando entradas con la etiqueta tabaco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tabaco. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de marzo de 2009

Smoke kills



Así de contundente es el título, fumar mata. Bueno eso es algo que todos conocemos, pero... No podíamos imaginar el peligro que tienen los que lo están dejando.

lunes, 23 de marzo de 2009

A correr

Salgo a la calle prontito, un sol de escándalo choca contra mis indefensos ojos. Me dirijo a comprar algo vital para mí, tabaco. Esas caladas de placer, la sensación de tener el fuego entre tus dedos y expulsar el humo con trozos de pulmón; hace que sea incapaz de dejarlo, otra vez.

A la vuelta de la ansiada compra, me encuentro con un amigo, de aquellos que no veo hace por lo menos un siglo y medio. Amigos que se olvidaron de olvidar, que se encuentran aprisionados en un estado de amor pleno.

Los típicos: ¿Qué tal?, ¿Cómo te trata la vida?, haber si quedamos, ¿Cómo te va el trabajo?; cruzan la conversación bidireccional.

Me explica que esta opositando para Policía, como no. Que esta entrenando mucho. Y sale a correr todos los días. Mis piernas tiemblan al oírlo.

Recuerdo cuando yo también salía: el calor interno que te animaba a seguir, los calambres de después, sudar a chorros, conocer gente por el hecho de correr.

Llego a casa con el gusanillo en el estómago.

¡¡¡¡¡¡HOY SALGO A CORRER!!!!!!

Cargo en mi MP4, mi música favorita, The killers, Weezer, Franz Ferdinand. Cojo mi botellita de agua y me la bebo. Hay que salir bien hidratado.

Me calzo mis mallas, sí no os riáis corro en mallas, son más cómodas y te hacen un culito genial. Me enfundó mis zapatillas ultraligeras, para pisado ligeramente pronadora y me decido a salir.

Coloco mi cronómetro a cero y empiezo a calentar en casa. Estiramiento por aquí, por allá; Al trote. Abró la puerta y comienzo a bajar las escaleras a buen ritmo.

Estoy entusiasmado, que bien sienta el deporte.

Espera, algo falla. El gemelo, mierda puto gemelo, Dios que dolor, se me ha cargado. Miro a mi alrededor por si alguien me puede ayudar a estirarlo. Pero claro, quién se va a acercar a un tío con mallas.

Deprimido y decepcionado vuelvo cojeando a casa. Entro y veo el objeto de mis deseos, con el que empezó todo. Me fumó un cigarrito y pienso lo bien que me esta sentando. Seguramente mejor que las mallas