martes, 26 de mayo de 2009

Ser Cursi

Ultimamente y por razones que no vienen al caso, aunque son evidentes para el que lea este pequeño blog con asiduidad, he cambiado.

Estoy enamorado, salvo conversaciones desafortunadas, de una mujer maravillosa.


Pienso constantemente en ella y le cuento cosas que jamás creí contar a nadie, aunque me cueste. Si fuera un pre-puber de barrio, diría: "Estoy enchochao".

Pero algo a cambiado en mí. En mi afán por complacer a mi enamorada, a veces, digo cosas. Intento que sean bonitas y románticas, pero después, al escucharlas en frío. Me doy cuenta, que son tan, pero tan empalagosas que rozan el coma diabético. Pero me encanta, porque tu al escucharlo siempre haces lo mismo.

Me miras a los ojos.

Sonríes

Y me besas.

Sinceramente no me importa ser "cursi". Y de hecho lo quiero seguir siendo por el resto de mi vida. Mirar hacia delante los dos solos y que nada, ni nadie; enturbie nuestra feliz existencia.

Joooooooooooooo otra vez lo he vuelto a hacer. Ya me sale sólo..........

domingo, 24 de mayo de 2009

Conocer

Conocer a una persona, una persona especial que te devuelva la alegría por vivir, significa adentrarse en un mundo totalmente nuevo. Es posiblemente intentar saber todo su pasado y ponerte en su piel en los momentos malos. Y que te duela como si lo estuvieras sufriendo.

Conocer a alguien también es preguntar mucho, quizá demasiado, y después, arrepentirte de lo preguntado. Querer saber demasiado puede no gustar. Pero la sinceridad es el pilar fundamental de toda relación.


Lo más importante es ser feliz con la otra persona. Que el tiempo se te haga corto. Que el roce de su piel con la tuya te haga estremecer. Que una caricia suya recorra tu médula espinal como un torrente de placer. Y sobretodo que después de un largo beso, se te escape un: " Guau". Y te entren ganas de llorar por la situación tan preciosa que acabas de vivir.

Recorrer la cruel vida así, es perfecto. Pero como en todas las historias, siempre existen elementos envidiosos que intentan compartir nuestro amor.

El viento, al que hacemos cómplice en la distancia, es nuestro mejor aliado. Todas las noches antes de acostarme, le susurro al oído mis sentimientos y le mando un beso, para que a través de tu ventana entre y deje mi mensaje más sincero en tus labios.

Envidiosas por nuestro amor, las nubes lloran a mares sobre Madrid. Quizá porque desde el cielo nos miran sabiendo que jamás podrán encontrar un amor tan sincero y lleno de pasión.

Hoy te vuelvo a decir:

TE QUIERO

Y que los elementos se unan para compartir lo que ya estaba escrito en las estrellas.


miércoles, 20 de mayo de 2009

Análisis

Hoy al levantarme parecía una mañana cualquiera, una mañana soleada, con una ligera brisa. Sólo había una diferencia con las otras mañanas. Eran las 7: 30 de la mañana, y me esperaban en el centro de salud.

Sin desayunar, sólo con un vaso de agua y un cigarro que seguro alterará el tamaño de mis hematocrítos. Me dispongo a bajar con cara de no haber dormido nada. Y la verdad, que he dormido bien poco. El recuerdo de otra tarde perfecta contigo, y de la conversación que cambio mi vida, me sigue emocionando horas después. Espero que para toda la vida. Que suerte que te acordarás. Mi memoria es muy limitada.

Encaro, no sin espera, en la puerta ha ser llamado para la extracción de sangre. Observo, que tras el mostrador se aplican en la tarea cuatro enfermeras veteranas, a las que los tiempos de hospital ya les dejaron indiferentes, y sólo desean tranquilidad, librar las fiestas y fines de semana. Pero también me fijo, en que detrás hay chicos llenos de ilusión por empezar a desarrollar su futuro trabajo, gente que entra a las ocho de la mañana con ganas de aprender, y que la ilusión del día pasa por coger la vena a la primera.

Es mi turno, me dirijo a la mesa 3. Cuando me voy acercando, la enfermera veterana, cede el puesto a la alumna en prácticas. Estiro el brazo y ella me sonríe, pensando: "Lo siento". Los nervios afloran en ella. Seguramente es la primera vez. Intenta coger el Vacutainer, pero se le cae de las manos, le tiemblan. Por el rabillo del ojo observó a la enfermera veterana, con ojos inquisitivos, supongo que ya no se acordará cuando ella era alumna.

La verdad que al observar mi brazo, veo perfectamente la vena, incluso puedo sacarme sangre yo sólo, incluso con la mirada. Con el pulso poco firme, intenta penetrar mi piel. Antes la miro, e intento tranquilizarla con la mirada. No pasa nada.

El primer intento es fallido, ya lo sabía, tanto ella como yo estábamos convencidos de ello. Ahora con palabras le digo: "Tranquila, todos hemos sido nuevos, y se que lo puedes hacer". Con la sonrisa de la inocencia aún virgen lo intenta de nuevo. Y esta vez sí. Mi vena ha sido perforada. Y mi sangre, que pasará rápido a ser un número, será para esa futura enfermera el primer logro de su carrera.

Cuando me marchaba, con el algodón puesto en la flexura de brazo, vuelvo a mirar a la enfermera más veterana. Me mira y sonríe con malicia.

Horas después lo entiendo, un tremendo hinchazón aparece en mi brazo. Pero bueno, hoy alguien ha comenzado a ser feliz.

viernes, 15 de mayo de 2009

Escribir


Encendió un cigarrillo al borde de la ventana. El sol entraba a través de ella como un resorte espiritual que le indicaba que iba a ser un gran día primaveral. Era su tercer cigarrillo en menos de cuarenta minutos. Era lo único que aliviaba su alma. Fumar. Se entretenía mirando las borlas que creaba el humo que desprendía su cigarro.

El paquete amarillo, que compraba por cartones, era su placer más oculto. Sabía que era perjudicial, pero le daba absolutamente igual. Le aliviaba, los dolores del alma no son fáciles de curar. Pero esos minutos dejaban en blanco su mente.

El pecho le dolía. Tenía un sueño en la vida. Escribir. Había escrito cosas pequeñas. Pequeños "artículos", y narraciones cortas, inspiradas por su musa. Su sueño era escribir un libro, comenzaba con historias que le venían a la cabeza, historias en noches insomnes, historias derivadas de la mezcla de Orfidal y alquitrán.

Esas historias le perseguían, siempre acababa rompiéndolas como resultado de su frustración ante la vida. Los días en los que se encontraba depresivo eran mucho más habituales que los de felicidad. Era como él decía: "Un escritor frustrado, que no merecía coger un bolígrafo".

Mientras, continuaba la vida con esa sensación. Sus días empezaron a ser felices cuando ella llego a su vida. Era maravillosa, y decía ser su fan número 1. Escribía sólo para ella. Y le gustaba. Se conformaba con eso. Pero el ser humano es de poco conformarse, y rápidamente le volvieron a asaltar dudas acerca de su capacidad creativa.

La sensación de cuando entró en la gran biblioteca del Trinity College han desaparecido. El olor a viejo de los libros, y las formas cuadradas de esas grandes bellezas han sido borradas de su memoria.

Hoy a muerto un escritor. Pero ha nacido una persona feliz.

jueves, 14 de mayo de 2009

No puedo escribir

Siento decir que hoy no puedo escribir nada.

Nadie me dijo, aunque ya lo sabía que trabajar en un hospital fuera tan duro.

Hoy he visto morir a alguien de la forma más agonica que existe. Alguien que seguramente no se lo merecía. Alguien bueno, y con una familia que la quería con locura.

Ver a esa hija abrazada al cuerpo sin vida de su madre, ha sido algo que creo que se me quedará grabado para siempre.

Pero mañana tengo que volver, con más ganas que nunca, otros pacientes no se merecen mis problemas...

miércoles, 13 de mayo de 2009

Yo tambien te quiero

Os dejo un corto de hace un tiempo, pero que no habia subido todavía. Genial, corto argentino que explica una verdad absoluta.

lunes, 11 de mayo de 2009

El fin

Aguantaba la vida como el que más. Con sus altos y sus bajos. Con sus momentos felices y sus momentos no tan felices.

Intentaba controlar todo, su trabajo era su mayor obsesión, y la perfección su meta más ansiada. Siempre estaba allí, hacia las cosas lo mejor que sabía. Todos le admiraban y le escuchaban cuando contaba historias de hospital. Era joven, pero sabía todo lo que debía hacer a cada momento, incluso lo de sus superiores más inmediatos. Su experiencia era un grado y todos se lo reconocían.

Empezó a salir con una chica, una mujer preciosa, una mujer llena de vida. Una mujer perfecta. Eran felices, mucho. Nunca sintió algo así por otra persona, pero estaba preocupado.


Parece una vida casi perfecta. Sin embargo, algo le rondaba la cabeza, día tras día. Su carácter depresivo le hacia llorar sin motivo alguno. Lloraba desconsolado en el borde de la cama. Una presión en el pecho, cada día a la misma hora le indicaba que todo podría acabar de golpe.

Pensaba en no ser bueno para la otra persona, le obsesionaba. Por eso, un día de calor intenso. Arrancó su coche dirección a ninguna parte. Dirección a un mundo nuevo.

Paro su coche en una calle perdida. No apago el motor. Encendió su cigarrillo favorito y espero con lágrimas en los ojos. Salió del coche con un tubo de caucho en las manos y los acopló al tubo de escape. El otro extremo quedo adherido entre la ventana y el marco de la puerta del coche.

Encendió otro cigarro, y esta vez con lágrimas cayendo por las mejillas, gritó: "Hoy me voy, te mereces algo mejor".

La muerte llego sigilosa, casi ni se enteró, un profundo sueño le abatió. Un profundo sueño del que no despertó jamás.