Una historia triste empieza aquí. No por ser triste deja de ser menos real, es simplemente una historia más, que pasa desapercibida a ojos ajenos. Es una historia que sucedió a una persona de cuyo nombre no quiero acordarme, aunque le sueñe todos los días.
Despierta un día, un día como otro cualquiera, un día que podría ser hoy o ayer, ó hace un año ó hace dos. Pero tampoco nos centraremos en las fechas, dado que carece de relevancia. El sol entraba por la ventana y se escuchaba en ruido de los claxones sonando en el embotellamiento de primera hora en una de las principales arterias de Madrid.
Abrió la ventana como cada día, con el sudor frío rondandole la frente, aquella noche no durmió bien; su estomago palpitaba. Cada mañana era lo mismo.
Se vistió con aire desenfadado, como cualquier otro día, y su destino era pasar las siguientes 8 horas encerrando en una oficina, delante de un ordenador tecleando sin parar.
Bajó al coche, pero entonces su móvil sonó. Estrañado descolgó sin mirar. Una voz conocida hablaba entre sollozos desesperados. Una persona que quería con locura estaba al otro lado del teléfono. Y entre ruegos desesperados para que se tranquilizará escuchó lo que no quería escuchar. Esa terrible enfermedad que perseguía a su familia lo había vuelto a hacer. Cáncer.
Ahora se daba cuenta, su madre tenía pruebas que hacerse. Él no la había llamado, no se había preocupado. Sólo pensaba en su trabajo y en sí mismo.
Él ahora, también lloraba, miraba al cielo intentando encontrar respuestas. Aunque sabía que ahí no las iba a encontrar.
Secó las lágrimas que recorrían sus mejillas, la gente pasaba a su alrededor y le miraba con desgana. Ellos, los otros, han dejado de tener importancia; sólo pensaba en ir y abrazar a esa mujer, a la mujer que le dio la vida.
Llamó al trabajo, por suerte, su jefe era comprensible y entendió su estado.
Arrancó su coche desesperado y lleno de nervios. Conducía deprisa por las calles madrileñas. 56 Km. le separaban de abrazar a su madre.
Como dije al principio, esto es una historia triste; pero debo parar de contarla. Las lágrimas en mis ojos me impiden seguir escribiendo.
Sólo diré, que mi amigo, no llegó jamás a abrazar a su madre. Y se fue sin despedirse de nadie.
Hoy puede ser una mañana, una mañana como otra cualquiera.......¿o no?
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miércoles, 27 de mayo de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
No puedo escribir
Siento decir que hoy no puedo escribir nada.
Nadie me dijo, aunque ya lo sabía que trabajar en un hospital fuera tan duro.
Hoy he visto morir a alguien de la forma más agonica que existe. Alguien que seguramente no se lo merecía. Alguien bueno, y con una familia que la quería con locura.
Ver a esa hija abrazada al cuerpo sin vida de su madre, ha sido algo que creo que se me quedará grabado para siempre.
Pero mañana tengo que volver, con más ganas que nunca, otros pacientes no se merecen mis problemas...
Nadie me dijo, aunque ya lo sabía que trabajar en un hospital fuera tan duro.
Hoy he visto morir a alguien de la forma más agonica que existe. Alguien que seguramente no se lo merecía. Alguien bueno, y con una familia que la quería con locura.
Ver a esa hija abrazada al cuerpo sin vida de su madre, ha sido algo que creo que se me quedará grabado para siempre.
Pero mañana tengo que volver, con más ganas que nunca, otros pacientes no se merecen mis problemas...
viernes, 1 de mayo de 2009
Delirios febriles
Coleccionando síntomas, he estado unos días en "stand by", con lo malísimo que es eso para el clima. Llevo alrededor de 2 días en fuera de juego, mi cama ha sido mi hábitat natural, y mi pijama casi marrón se ha fusionado con mi piel, como te hecho de menos snoopy. La verdad que no suena mal ¿verdad?.
Un dolor atroz crujía mi garganta cada vez que intentaba tragar, fiebres de 38; 38,5 hasta 38,7. Me hacían padecer mareos inoportunos. La verdad que los que trabajamos con la enfermedad en la cara de los pacientes, nos creemos inmunes a ella. Somos malos pacientes en realidad, muy malos.
Al bajar al médico, a que me mandara antibiótico, porque en realidad no me pasaba nada, sólo necesitaba antibiótico, me soltó:
-Uffffffffff pero q tienes hay.
Momento de acojone. Y ristra de pastillas, los antibióticos se quedan a un lado y los acompañamos de antiinflamatorios, corticoides y un protector de estómago. La leche. Antes de marchar una advertencia de mi buen médico:
-Si te notas raro, no puedes tragar o se te paraliza un lado de la cara. Vete corriendo a urgencias del hospital, que te tienen que te tienen que abrir para sacar todo el pus que tienes acumulado.
Acojone II.

Hoy ya estoy mejor, puedo tragar, no tengo delirios febriles con mi ángel (y que delirios), incluso puedo hablar normal. Seguiré con la medicación, porque mi único objetivo era ponerme bien para verte. Lo estoy deseando, y que ese piercing de tu labio sea el planeta en el cual órbito y orbítare siempre
Un dolor atroz crujía mi garganta cada vez que intentaba tragar, fiebres de 38; 38,5 hasta 38,7. Me hacían padecer mareos inoportunos. La verdad que los que trabajamos con la enfermedad en la cara de los pacientes, nos creemos inmunes a ella. Somos malos pacientes en realidad, muy malos.Al bajar al médico, a que me mandara antibiótico, porque en realidad no me pasaba nada, sólo necesitaba antibiótico, me soltó:
-Uffffffffff pero q tienes hay.
Momento de acojone. Y ristra de pastillas, los antibióticos se quedan a un lado y los acompañamos de antiinflamatorios, corticoides y un protector de estómago. La leche. Antes de marchar una advertencia de mi buen médico:
-Si te notas raro, no puedes tragar o se te paraliza un lado de la cara. Vete corriendo a urgencias del hospital, que te tienen que te tienen que abrir para sacar todo el pus que tienes acumulado.
Acojone II.

Hoy ya estoy mejor, puedo tragar, no tengo delirios febriles con mi ángel (y que delirios), incluso puedo hablar normal. Seguiré con la medicación, porque mi único objetivo era ponerme bien para verte. Lo estoy deseando, y que ese piercing de tu labio sea el planeta en el cual órbito y orbítare siempre
miércoles, 1 de abril de 2009
El suplicio de comer
Querido amigo.
Hoy te escribo para expresar mis sentimientos de frustración ante mi misma.
Como ya sabrás hago lo impensable para sacar buenas notas. Antes era una chica que del nueve no bajaba. La perfección era mi objetivo. Cada día me cuesta más trabajo, y no será porque no estudio me paso horas y horas frente a los libros, pero no hay manera. A veces me mareo, y tengo que dejarlo un poco.
Me noto hinchada, no quiero ni mirarme en el espejo. Me doy realmente asco. Necesito cambiar. Comprar ropa nueva, ropa moderna y joven que me estilice. Eso me va a venir muy bien, pero ¿Dónde voy a encontrar ropa bonita para mis michelines?. Recuerdo al principio, cuando adelgace 2 kg, todo el mundo me decía que estaba estupenda, que feliz era por aquel entonces.
Ha aparecido en mi cara una extraña pelusilla, que vuelve y vuelve. Todo muy raro. He notado que la regla se retrasa siempre más de la cuenta. Y no estoy embarazada, eso seguro, mi último novio me dejo hace ya tiempo. Los chicos me evitan, aunque haga lo impensable por estar mona y delgada.
Mi madre no me hace caso, sólo esta trabajando. Quizá sea por mi culpa. Porque soy demasiado exigente.
Me acerco a la cocina, es la hora de comer. Mi madre no está, como siempre. Tengo delante mía un enorme plato de pasta que voy a devorar.
Sin pensarlo dos veces, agarro el tenedor y engullo sin mirar el enorme plato toda la pasta, un trozo grande de pan y agua, mucha agua. El plato se acaba en un abrir y cerrar de ojos. Empiezo a pensar en lo que he hecho... Pasta, la pasta son hidratos de carbono, que en exceso se convertirán en grasas. Grasas que se acumularan en el tejido adiposo, de mis enormes michelines.

Noto que me duele la barriga, voy a reventar. He comido por 3 personas y encima muy rápido.
Me acerco al baño. Hay estoy, frente al espejo. Inclino la cabeza y observo mi enorme tripa. Dios ¡Pero que he hecho!, me voy a poner como una vaca. Entonces que haré con mi vida.
Sin pensarlo dos veces, clavo mis rodillas en el suelo y me inclino sobre el retrete. Introduzco mis dedos anular y corazón en mi boca. Llego hasta la campanilla. El vómito aparece sin ninguna dificultad. Otras veces las nauseas hacen que el proceso se complique.
He puesto todo perdido, me va a tocar recogerlo, pero no me importa. Ahora soy un poco más feliz, sé que no voy a engordar.
Al rato, ya en mi habitación, una extraña sensación se apodera de mi. Me acerco a la ventana, para que me de el aire. Me mareo, giro sobre mí y acabo en un rincón. Las lágrimas se deslizan por mi delgada cara. Lloro desconsolada, con la sensación que algo no anda bien. No quiero causarles problemas a nadie. Voy a hacer algo que jamás hubiera pensado hacer....

...Hoy escribo esto desde la unidad de Psiquiatría de un hospital madrileño. Pienso que todo fue un error. Aunque reconocerlo es el primer paso.
Poco a poco me recuperaré aunque siempre quedará algo hay, siempre presente. Me he convertido en una paciente crónica. Pero estoy segura, lo voy a conseguir.
Hoy te escribo para expresar mis sentimientos de frustración ante mi misma.
Como ya sabrás hago lo impensable para sacar buenas notas. Antes era una chica que del nueve no bajaba. La perfección era mi objetivo. Cada día me cuesta más trabajo, y no será porque no estudio me paso horas y horas frente a los libros, pero no hay manera. A veces me mareo, y tengo que dejarlo un poco.Me noto hinchada, no quiero ni mirarme en el espejo. Me doy realmente asco. Necesito cambiar. Comprar ropa nueva, ropa moderna y joven que me estilice. Eso me va a venir muy bien, pero ¿Dónde voy a encontrar ropa bonita para mis michelines?. Recuerdo al principio, cuando adelgace 2 kg, todo el mundo me decía que estaba estupenda, que feliz era por aquel entonces.
Ha aparecido en mi cara una extraña pelusilla, que vuelve y vuelve. Todo muy raro. He notado que la regla se retrasa siempre más de la cuenta. Y no estoy embarazada, eso seguro, mi último novio me dejo hace ya tiempo. Los chicos me evitan, aunque haga lo impensable por estar mona y delgada.
Mi madre no me hace caso, sólo esta trabajando. Quizá sea por mi culpa. Porque soy demasiado exigente.
Me acerco a la cocina, es la hora de comer. Mi madre no está, como siempre. Tengo delante mía un enorme plato de pasta que voy a devorar.
Sin pensarlo dos veces, agarro el tenedor y engullo sin mirar el enorme plato toda la pasta, un trozo grande de pan y agua, mucha agua. El plato se acaba en un abrir y cerrar de ojos. Empiezo a pensar en lo que he hecho... Pasta, la pasta son hidratos de carbono, que en exceso se convertirán en grasas. Grasas que se acumularan en el tejido adiposo, de mis enormes michelines.

Noto que me duele la barriga, voy a reventar. He comido por 3 personas y encima muy rápido.
Me acerco al baño. Hay estoy, frente al espejo. Inclino la cabeza y observo mi enorme tripa. Dios ¡Pero que he hecho!, me voy a poner como una vaca. Entonces que haré con mi vida.
Sin pensarlo dos veces, clavo mis rodillas en el suelo y me inclino sobre el retrete. Introduzco mis dedos anular y corazón en mi boca. Llego hasta la campanilla. El vómito aparece sin ninguna dificultad. Otras veces las nauseas hacen que el proceso se complique.
He puesto todo perdido, me va a tocar recogerlo, pero no me importa. Ahora soy un poco más feliz, sé que no voy a engordar.
Al rato, ya en mi habitación, una extraña sensación se apodera de mi. Me acerco a la ventana, para que me de el aire. Me mareo, giro sobre mí y acabo en un rincón. Las lágrimas se deslizan por mi delgada cara. Lloro desconsolada, con la sensación que algo no anda bien. No quiero causarles problemas a nadie. Voy a hacer algo que jamás hubiera pensado hacer....

...Hoy escribo esto desde la unidad de Psiquiatría de un hospital madrileño. Pienso que todo fue un error. Aunque reconocerlo es el primer paso.
Poco a poco me recuperaré aunque siempre quedará algo hay, siempre presente. Me he convertido en una paciente crónica. Pero estoy segura, lo voy a conseguir.
viernes, 27 de marzo de 2009
¿Qué me está pasando?
La bendición del sol hoy entra por las pequeñas rendijas de mi persiana. El punto justo de inclinación solar hace que choque directamente con mi pupila desprevenida. Despierto.
Me levanto con las manos en los riñones, y lo primero que pienso y digo en alto es: "Ya no estoy para estos trotes".
Una resaca atroz se apodera de mi cabeza, el lóbulo izquierdo choca de frente contra el derecho. Mientras el cerebelo mete cizaña, y la médula espinal pasa de todo.
La tarde-noche anterior fueron tremendísimas. Una locura.
La tarde empezó regular, y termino como el "Rosario de la Aurora". Fue una de e
sas tardes de hospital en las que has visto cosas que nunca olvidarás, que se lo cuentas a la gente y no se lo cree. Tardes extrañas, tardes liosas, tardes de carreras por los pasillos y de sudor a chorros. Quizá mereció la pena, simplemente una sonrisa al final del túnel de esas compañeras con cara de ángel, esas compañeras que cuidan o cuidarán de tu salud.
Trás felicitarnos por un trabajo bien hecho decido que necesito una, dos, tres copas. Y que me apetecen unos diez cigarrillos. Saco el móvil y empiezo a buscar en la agenda; siempre hay alguien dispuesto a salir. Los de siempre +1 nos presentamos en una conocida discoteca de Atocha. Noche entretenida, risas y charla amenizan el principio de la noche en un reservado compartido. Pero...algo no anda bien, peor que de rodillas, se podría decir. ¿Será la música?; ¿El garrafón?; ¿El cansancio acumulado?.
Empiezo a notar un dolor intenso en el estómago, me invitan a copas y las rechazo. El tabaco me cansa, mis alveolos mandan un mail directo al cerebro con el título: "Estamos saturados". Me apetece sentarme pero la gente nos ha desplazado, y estamos en medio de ninguna parte.
Siento que mis pies capturan razón. Me indican que la solución esta en irse a dormir, salir del ruido, desaparecer del mundo (total nadie se va a dar cuenta) e ir con Morfeo.
Escribo esto todavía con el pijama puesto, reflexiono y me asalta una pregunta:
Me levanto con las manos en los riñones, y lo primero que pienso y digo en alto es: "Ya no estoy para estos trotes".
Una resaca atroz se apodera de mi cabeza, el lóbulo izquierdo choca de frente contra el derecho. Mientras el cerebelo mete cizaña, y la médula espinal pasa de todo.
La tarde-noche anterior fueron tremendísimas. Una locura.
La tarde empezó regular, y termino como el "Rosario de la Aurora". Fue una de e
sas tardes de hospital en las que has visto cosas que nunca olvidarás, que se lo cuentas a la gente y no se lo cree. Tardes extrañas, tardes liosas, tardes de carreras por los pasillos y de sudor a chorros. Quizá mereció la pena, simplemente una sonrisa al final del túnel de esas compañeras con cara de ángel, esas compañeras que cuidan o cuidarán de tu salud.Trás felicitarnos por un trabajo bien hecho decido que necesito una, dos, tres copas. Y que me apetecen unos diez cigarrillos. Saco el móvil y empiezo a buscar en la agenda; siempre hay alguien dispuesto a salir. Los de siempre +1 nos presentamos en una conocida discoteca de Atocha. Noche entretenida, risas y charla amenizan el principio de la noche en un reservado compartido. Pero...algo no anda bien, peor que de rodillas, se podría decir. ¿Será la música?; ¿El garrafón?; ¿El cansancio acumulado?.
Empiezo a notar un dolor intenso en el estómago, me invitan a copas y las rechazo. El tabaco me cansa, mis alveolos mandan un mail directo al cerebro con el título: "Estamos saturados". Me apetece sentarme pero la gente nos ha desplazado, y estamos en medio de ninguna parte.Siento que mis pies capturan razón. Me indican que la solución esta en irse a dormir, salir del ruido, desaparecer del mundo (total nadie se va a dar cuenta) e ir con Morfeo.
Escribo esto todavía con el pijama puesto, reflexiono y me asalta una pregunta:
¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?
martes, 24 de marzo de 2009
Una noche feliz
El día de hoy pasa tranquilo, busco la inspiración para actualizar mi, poco a poco, reconocido blog. No llega, buscar la inspiración es una tontería, llega cuando tiene que llegar. En el momento más inoportuno, cuando no tienes nada para escribir.
Me planto delante del ordenador intentando distraerme. Paso por varias de mis cuentas en redes sociales. Empiezo por Facebook, definitivamente no entenderé jamás como funciona. Continuó por Tuenti, el que más me gusta, seguramente por ser el más fácil de utilizar.
Se abre la famosa ventana con el característico logo. Una barra empieza a crecer hasta llegar al 100%.
En la cabecera de inicio algo llama mi atención. La piel se me eriza y me falta el aire.
Hace tanto que no te veo, hace tanto que no se de tí, tanto, que se me olvidó olvidarte. Se me olvidó como eras, se me olvidó quererte.
"3 fotos subidas"; tres fotos en blanco y negro, tres fotos de tí; primerísimos planos de tu perfecta cara. Seguramente te aburrías, las hiciste para pasar el rato. Creeme ha sido un tiempo bien aprovechado.
Rememoro el pasado, cuando trabajábamos juntos, codo con codo. Apareció una chispa entre los dos que duraría para siempre. Todos nos lo decían. Aquellas interminables noches de hospital en las que tu dormías, y yo, no podía dejar de admirarte.
Mi asquerosa vergüenza, esa que me limita para ser feliz, hizo contenerme hasta el último día.
Ese preciso 30 de Septiembre, en el que yo envuelto en un traje de nervios fuí por una vez feliz. Tú aceptaste deseosa de que no hubiera sido más valiente. Pero como en todas las historias bellas siempre algo que las estropea. Tú partías rumbo a Europa en las próximas horas.
He de reconocer que esa última noche fue la mejor de mi vida. Te hice una promesa: "Ir a buscarte".
Al mes exacto de tu marcha, un paquete llego a mi casa. Era un libro, Poemas de amor y de guerra, de Miguel Hernández, me conocías mejor de lo que yo creía. Inspeccionándolo observó unos versos subrayados:

Me planto delante del ordenador intentando distraerme. Paso por varias de mis cuentas en redes sociales. Empiezo por Facebook, definitivamente no entenderé jamás como funciona. Continuó por Tuenti, el que más me gusta, seguramente por ser el más fácil de utilizar.
Se abre la famosa ventana con el característico logo. Una barra empieza a crecer hasta llegar al 100%.
En la cabecera de inicio algo llama mi atención. La piel se me eriza y me falta el aire.
Hace tanto que no te veo, hace tanto que no se de tí, tanto, que se me olvidó olvidarte. Se me olvidó como eras, se me olvidó quererte.
"3 fotos subidas"; tres fotos en blanco y negro, tres fotos de tí; primerísimos planos de tu perfecta cara. Seguramente te aburrías, las hiciste para pasar el rato. Creeme ha sido un tiempo bien aprovechado.
Rememoro el pasado, cuando trabajábamos juntos, codo con codo. Apareció una chispa entre los dos que duraría para siempre. Todos nos lo decían. Aquellas interminables noches de hospital en las que tu dormías, y yo, no podía dejar de admirarte.
Mi asquerosa vergüenza, esa que me limita para ser feliz, hizo contenerme hasta el último día.
Ese preciso 30 de Septiembre, en el que yo envuelto en un traje de nervios fuí por una vez feliz. Tú aceptaste deseosa de que no hubiera sido más valiente. Pero como en todas las historias bellas siempre algo que las estropea. Tú partías rumbo a Europa en las próximas horas.He de reconocer que esa última noche fue la mejor de mi vida. Te hice una promesa: "Ir a buscarte".
Al mes exacto de tu marcha, un paquete llego a mi casa. Era un libro, Poemas de amor y de guerra, de Miguel Hernández, me conocías mejor de lo que yo creía. Inspeccionándolo observó unos versos subrayados:
"Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré."
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré."
Recuerdo siempre la promesa que te hice, pero hoy eres tú la que me ha encontrado a mí, con esas tres pequeñas fotos, que han rememorado una noche feliz
sábado, 14 de febrero de 2009
Dolor en San Valentín
Rumiando la vida, exprimiendola sin saber como, noto que la pierdo. Oportunidades pasan delante mía sin saber por qué, oportunidades desaprovechadas. Será que no me quiero complicar, que no estoy en ese punto de madurez; será que vivo para mí. Mis proyectos son míos y alguien al lado me desviaría de ellos... ¿O no?.
Quizá pase el tiempo, ese tiempo que pasa inexorable, que no se para ante nadie. Cuando llegue al punto de "no retorno" miraré atrás y ohhhhhhh! Dios mío me veré sólo, entonces el pasado aplastará el presente y el futuro, entonces no habrá por lo que seguir viviendo.
Despierto años después de estas líneas, estoy... estoy... No lo sé. Me encontraba en uno de esos sitios oscuros, con luces extridentes y música que raya la rotura de tímpano; todo aderezado con un par de whiskys con hielo y agua. Apostado bajo unas escaleras exentas . No recuerdo nada más.
Me duele el pecho, en la negrura de una nueva habitación, que no conozco. Estoy en una cama, articulada parece ser. Detrás mía un monitor marca mi ritmo cardíaco. Miro y remiro, como si la luz verde que despide me dejara embobado. Observo que el ST está un poco,más bien demasiado elevado, mala señal. Sin duda estoy en la unidad coronaria de algún hospital madrileño, por Dios que no sea la de Getafe.

Notó una presión en el brazo izquierdo, y al poquito un pitido que marca mi presión arterial. Madre mía, tengo la tensión por las nubes. El dolor torácico no cesa. Veo algo que sale de mi brazo, lo sigo con la mirada. Son varias perfusiones y sueros que alimentan mi vena, el ClK es algo más que la inyección letal por lo que parece.
En un alarde de ingenio, cojó una "perita" que tengo cerca de mi almohada. Llamo al timbre.
A los pocos segundos aparece un chico alto, vestido de blanco, zuecos sucios y guantes de látex que le vienen grandes. Me pregunta qué me pasa, y no se que responderle. Me he quedado mudo, soy yo en realidad. Se acerca hacía la cama, me pregunta en voz alta "¿Sabes dónde estás?", quizá piense que me he desorientado. Me toco el pecho varias veces. Acerté.
El chico sale de la habitación y reaparece con dos personas más y un electrografo. Pegatina por aquí, por allá. Gritán "No te muevas". Según sale el papel uno de ellos desaparece. Vuelve al poco tiempo, un Vernies para calmar el dolor.Lo pongo bajo la lengua. Vuelvo a estar tranquilo.
Aparecen por la mañana dos doctoras, la más guapa seguramente la residente. Hablan y hablan, por fin algo llama mi atención; "Síndrome de Tako-Tsubo", suena jodido, empiezo a prestar atención.
- En realidad, señor usted no tiene nada, es un síndrome totalmente psicológico, seguramente por stress, o algún trauma anterior. Muchas veces sucede a raíz de un tema amoroso.
Ahora pienso en mi fría cama de hospital: "¿Qué pasaría sino hubiera desaprovechado mis oportunidades?".
Quizá,... seria FELIZ
Quizá pase el tiempo, ese tiempo que pasa inexorable, que no se para ante nadie. Cuando llegue al punto de "no retorno" miraré atrás y ohhhhhhh! Dios mío me veré sólo, entonces el pasado aplastará el presente y el futuro, entonces no habrá por lo que seguir viviendo.
Despierto años después de estas líneas, estoy... estoy... No lo sé. Me encontraba en uno de esos sitios oscuros, con luces extridentes y música que raya la rotura de tímpano; todo aderezado con un par de whiskys con hielo y agua. Apostado bajo unas escaleras exentas . No recuerdo nada más.
Me duele el pecho, en la negrura de una nueva habitación, que no conozco. Estoy en una cama, articulada parece ser. Detrás mía un monitor marca mi ritmo cardíaco. Miro y remiro, como si la luz verde que despide me dejara embobado. Observo que el ST está un poco,más bien demasiado elevado, mala señal. Sin duda estoy en la unidad coronaria de algún hospital madrileño, por Dios que no sea la de Getafe.

Notó una presión en el brazo izquierdo, y al poquito un pitido que marca mi presión arterial. Madre mía, tengo la tensión por las nubes. El dolor torácico no cesa. Veo algo que sale de mi brazo, lo sigo con la mirada. Son varias perfusiones y sueros que alimentan mi vena, el ClK es algo más que la inyección letal por lo que parece.
En un alarde de ingenio, cojó una "perita" que tengo cerca de mi almohada. Llamo al timbre.
A los pocos segundos aparece un chico alto, vestido de blanco, zuecos sucios y guantes de látex que le vienen grandes. Me pregunta qué me pasa, y no se que responderle. Me he quedado mudo, soy yo en realidad. Se acerca hacía la cama, me pregunta en voz alta "¿Sabes dónde estás?", quizá piense que me he desorientado. Me toco el pecho varias veces. Acerté.
El chico sale de la habitación y reaparece con dos personas más y un electrografo. Pegatina por aquí, por allá. Gritán "No te muevas". Según sale el papel uno de ellos desaparece. Vuelve al poco tiempo, un Vernies para calmar el dolor.Lo pongo bajo la lengua. Vuelvo a estar tranquilo.
Aparecen por la mañana dos doctoras, la más guapa seguramente la residente. Hablan y hablan, por fin algo llama mi atención; "Síndrome de Tako-Tsubo", suena jodido, empiezo a prestar atención.
- En realidad, señor usted no tiene nada, es un síndrome totalmente psicológico, seguramente por stress, o algún trauma anterior. Muchas veces sucede a raíz de un tema amoroso.
Ahora pienso en mi fría cama de hospital: "¿Qué pasaría sino hubiera desaprovechado mis oportunidades?".
Quizá,... seria FELIZ
viernes, 23 de enero de 2009
Sanidad

Ya es bien sabido por los lectores del blog, y por los que me conocen personalmente, que mi trabajo esta dedicado al sector sanitario en la Comunidad de Madrid. Este post no es una critica de la gestión hospitalaria de la señora Esperanza Aguirre ni de su concejal el Sr. Güemes, el del pelazo. No es una crítica aunque haya para hablar largo y tendido del tema.
Ya es sabido por los antes citados mi cambio de planta. Antes estaba en Cardiología, con pacientes más o menos jóvenes, que una vez salieran tendrían independencia total; ahora resido en Geriatría, donde los pacientes son personas muy mayores, donde una vez que salgan, si salen, van a tener una vida de dependencia. Todos merecen ser tratados y se debe valorar sus vidas por igual.
Parches, esto que dicho así puede resultar ilógico es lo que hacemos en Geriatría. Me explico, un paciente entra, se le trata, aunque su vida se este apagando y lo que quiera es que se le apague definitivamente, se le trata. No puedo concebir eso. No será mejor, y es opinión personal, dejar morir a alguien en paz. Si ya no se le puede hacer nada, porque le estas introduciendo sondas y catéteres, turbando su paz. Dejale en paz hombre que es lo que quiere.
Porque la gente ya no muere en sus casas como antiguamente, van al frío hopital a morir. Se ha cambiado el funcionamiento del hospital, muchas veces ya no se trata, son cuidados paliativos en la mayoría de los casos.
Muchos dicen NO a la eutanasia, pero yo digo, en algunos casos SI.
sábado, 17 de enero de 2009
Lecciones geriatricas
Todos los cambios en la vida traen consigo aprendizaje. Este suele venir, primero de la gente que lleva trabajando más tiempo y que posee una experiencia ya adquirida. Fundamental su ayuda.La siguiente forma de aprendizaje te la da el trabajo en si mismo. El propio trabajo te hará poco a poco ir decidiendo, después de la base teórica, lo que es mejor en cada momento.
La ultima y más dolorosa es la de "la letra con sangre entra". Esta ultima te puede hacer sangrar. Y si no me creen intenten soltar las manos a un desorientado al que se le intenta atar. Mi falta de experiencia y mi confianza en las palabras de este hizo que la noche pasada el susodicho me soltará el puñetazo más grande que he recibido nunca.
Me miró en el espejo y sólo veo un labio hinchado. Más todavía. Esta lección no se me volverá a olvidar, porque dolorosa o no, es la mejor forma de aprender.
Seguramente cuando despertará, esta mañana, el abuelete ni se acordará del incidente, pero yo y mi labio lo vamos a recordar una semanita.
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